Una revolución diferente…
En su mayoría, estos movimientos
no contaron con el apoyo popular, para quienes el poder de la monarquía era
algo abstracto, mientras la opresión de las oligarquías criollas si constituía
una realidad concreta.
Así ocurrió en Buenos Aires,
donde, “las clases superiores criollas, especialmente la burguesía urbana y los
grandes latifundistas, entendían hacer la revolución contra España para
aumentar sus derechos y posibilidades sociales; pero nunca alterar la jerarquía
de las clases sociales coloniales de las que se favorecían”.
Por el contrario, la revolución
oriental rompió esa uniformidad. Su ámbito original fue el campo (no la ciudad)
y el núcleo político- social organizador, los criollos ganaderos.
Junto a los fuertes estancieros y
comerciantes de cueros, hombres de toda procedencia social se unieron a la
lucha: peones, changadores, contrabandistas, curas criollos, negros, mestizos e
indios: es decir, los desheredados de la tierra. La participación del pueblo le
dará a la revolución artiguista un carácter particular a la vez que la cargará
de un contenido mas radical basado en los reclamos de justicia social.
Bases ideológicas de José Artigas
Artigas es heredero del
pensamiento de la Ilustración del siglo XVIII, de la Ilustración española y de
la puesta en práctica de estos principios en la Independencia de EE. UU y la
Revolución francesa. Las ideas de libertad, igualdad y fraternidad generadas en
la filosofía de Rousseau rápidamente abandonaron Europa y se extendieron en los
círculos más cultos de las colonias españolas en América.
SOBERANÍA
Como vimos en clase, entre los
años 1811 y 1812 las relaciones entre Artigas y Bs. As comienzan a
resquebrajarse. Mientras los porteños se afirmaron en la centralización del
poder y defendían la idea de crear un centro único de autoridad (Bs. As) y la
obediencia de los pueblos; Artigas fijará claramente el objetivo de su revolución:
“la soberanía de los pueblos será
precisamente declarada y ostentada como único objetivo de nuestra revolución”
Un primer paso del ejercicio
efectivo de la soberanía en Artigas podemos ubicarlo en las asambleas del año
1811: donde el pueblo en su uso legítimo de sus derechos, había señalado el
camino a seguir (marchar hacia el Ayuí- Éxodo).
El segundo lo constituyo el
Congreso de abril (1813), en el que Artigas convocó a los orientales y se
sometió a la decisión de su pueblo nada menos que en cuanto al futuro de la
revolución: “Mi autoridad emana de vosotros
y ella cesa ante vuestra presencia soberana… yo ofendería altamente vuestro carácter
y el mío, vulneraría vuestros derechos sagrados, si pasase a decidir por mí un
tema reservado solo a vosotros (…) estamos aún bajo la fe de los hombres, y no
aparecen las seguridades del contrato. Es muy veleidosa la probidad de los
hombres; solo el freno de la Constitución puede afirmarla”.
En momentos cruciales para la
revolución, Artigas no dudará en convocar a su pueblo, reuniéndolos en
Congresos, sometiéndose a la decisión soberana de la voluntad popular.
REPÚBLICA
En vez de despreciar a los
pueblos (Artigas), trataba de adoctrinarlos, elevando a la jerarquía de norma jurídica
los espontáneos sentimientos de libertad y justicia. “El objeto y el fin del
gobierno” expresa Artigas; “será conservar la igualdad y seguridad de los
ciudadanos y de los pueblos” para prevenir cualquier forma de abuso se
organizarán los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial “independientes
en sus facultades”. (Melogno; “Artigas la causa de los pueblos”)
FEDERALISMO
El proyecto artiguista se
complementaba con la organización regional que se adecuara a las necesidades de
las provincias del Rio de la Plata: el federalismo
Partiendo del respeto a la
soberanía particular de cada provincia, el pacto federal protegía a las provincias,
por un lado, de los abusos del centralismo porteño, y por otro, de los riesgos
que significaba atomizar la región en pequeños estados separados. La formula
consagraba la unidad dentro de la diversidad, integrándolas políticamente y
poniendo en pie de igualdad las dispares economías provinciales.
En las Instrucciones se plantea
la organización de las Provincias en dos etapas sucesivas: La primera
CONFEDERACIÓN: por medio de pactos ofensivos- defensivos conservando cada una
su libertad y autonomía; la segunda etapa ESTADO FEDERAL- una vez lograda la paz en la región- cada
provincia, manteniendo su autonomía, delegaría a un gobierno supremo los
asuntos de interés general.
En resumen, el sistema federal
armonizaba dos principios fundamentales: la autonomía provincial y la unidad de
las provincias.
Tomado de Zaffaroni, Ema; Decia, Alfredo. "El fortalecimiento creciente del estado uruguayo" Colección Bases de la Historia Uruguaya. Dirección: Milton Schinca.
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